Taller de regulación de conflictos

El jueves pasado asistí a un “Taller de regulación de conflictos” impartido por Maica y Santi de Reeelab. Cuando salió el anuncio, me interesó muchísimo, pero la agenda me impedía ir. Un golpe de suerte liberó mis compromisos del día y me lancé al taller. Antes de ir empecé a pensar (primer fallo ;-)): taller de regulación de conflictos… ¿y de qué irá? Puede ir de muchos temas… ¿y cómo será? ¿y los asistentes? ¿y si no aprendo nada? ¿cómo no voy a aprender nada? Si es que yo no soy conflictiva, es más ir por ver si aprendo algo de comunicación… ¡¡BASTA!!

Me di cuenta de que un taller orientado a mejorar habilidades personales y de relación requería que fuera con la mente abierta y el ánimo humilde. Así que con el chip mejor orientado, fui al taller…

Contenidos

Tras las presentaciones de rigor, nos tocó pensar en nuestras expectativas sobre el curso; de alguna forma, esto también formó parte de los contenidos del curso. Aparte de la visión individual sobre cómo sacar partido al curso, Maica y Santi trajeron un índice que nos permitió revisar los principales aspectos del conflicto:

  • definición del conflicto
  • tipología
  • fases del conflicto
  • ¿qué pintan el otro y sus necesidades en el conflicto?
  • aceptar al otro vs permitir su comportamiento

Poco a poco fuimos diseccionando este concepto, aunando ideas o diferenciando puntos de vista. Una vez desgranado el elemento fundamental del taller, pasamos a descubrir acciones concretas y herramientas para gestionar los conflictos:

  • problemáticas concretas del conflicto
  • formas en que habitualmente nos enfrentamos a los conflictos
  • herramientas para mejorar nuestra aproximación a los conflictos (creatividad, cambiar el punto de vista, cambiar el escenario)
  • reformulación como forma de asegurarnos que entendemos las necesidades del otro
  • distintas formas de resolver los conflictos (desde la cooperación hasta la competición)

En cierto momento, aparecieron de forma natural algunas ideas más complejas como el “secuestro emocional” o el cuerpo como método diagnóstico de nuestro estado emocional frente a un conflicto. El contenido nunca se me llegó a hacer demasiado intenso o abrumador, pero en ningún momento dejamos de avanzar sobre el plan del taller. Acierto total para Maica y Santi la elección y nivel de profundidad del temario.

Dinámicas de la sesión

La sesión consistió en breves nociones sobre una temática, y muchas prácticas: algunas nos dividían en equipos, nos hacían interactuar juntos, o también debatir sobre algún tema. Los juegos estaban centrados en algún aspecto concreto aunque nos ponían en situación de practicar con las herramientas que íbamos adquiriendo. Las dinámicas tenían en algunos casos una resolución sorpresiva y nos mantenían alerta y metidos en el taller.

El ritmo fue esencial y funcionó muy bien. Fuera móviles, “queremos que estéis 100% en el curso”. Otro acierto.

Un mantra que nos dio Maica durante la sesión: si en algún momento os encontráis pensando “esto le vendría muy bien a Fulanito”, es el momento de mirar hacia nosotros mismos. Me tocó recitarlo internamente un par de veces: el curso trata de que los asistentes aprendan a gestionar su parcela de acción.

El grupo

Dos profes para 8 personas. Se iban turnando la voz, se iban matizando y apuntando. Y teníamos siempre dos referencias en paralelo. Maica y Santi fueron unos conductores de lujo; llevaron muy bien el ritmo, escucharon atentamente nuestros comentarios y dudas, aportaron una visión de “lo alcanzable” muy útil. En muchos casos me abrieron los ojos a una nueva forma de ver algo e igualmente se mostraban entusiasmados con el feedback que les íbamos dando.

El grupo de 8 funcionó también muy bien. Yo solo conocía a una persona (hola, @apa42) así que vino muy bien que al comienzo estableciéramos un acuerdo de equipo; para conseguir que el curso funcione bien, tenemos que realizar las dinámicas con libertad de expresión y de opinión. Así mismo, teníamos que sentirnos cómodos para hablar libremente, incluso de temas que pudieran resultarnos delicados. Esto fue clave para construir un entorno de libre intercambio de opiniones.

Muchas de las buenas ideas que me traje, provienen de estos debates abiertos o de conversaciones casuales, con los compañeros y con Maica y Santi.

Conclusiones

La más importante es que somos criaturas imperfectas. Incluso actuando de buena fe, a veces no sabemos expresar lo que queremos, a veces incluso ni siquiera sabemos qué queremos. Y nuestro interlocutor probablemente tenga las mismas experiencias, así que es importante no dar nada por sentado, forzar nuevos puntos de vista, buscar vías de cooperación.

Al terminar el curso, nos pidieron comentarios e impresiones:

  • momento ajá: hace tiempo en Kaleidos hicimos una sesión interna con Ariel Ber en la que tuvimos que enfrentarnos a un dilema concreto. En cierto momento durante aquel juego, me negué a seguir. Consideré que atentaba contra mi ética básica, un juego pervertido diseñado para ponernos en situaciones de generar disensión. Pues… ajá, resulta que era mi forma de huir de este conflicto. Tenía la alternativa de gestionar mis intereses, pero en aquel momento, decidí negarme/huir. Algunas cosas solo se ven si te golpean un poco en la cara ;-)
  • algo importante: la necesidad de empatía y honestidad. Empatía para descubrir qué quiere el otro (aunque esto no implica alinearse con sus intereses), y honestidad para saber cuándo estoy defendiendo unos intereses legítimos o lo que peligra es mi ego si doy la razón a otra persona.

Fue un taller muy instructivo. Y muy muy recomendable. Mi idea es intentar tener una sesión similar con Reeelab dentro de Kaleidos: una empresa debe estar al día de la tecnología e igualmente debe preocuparse por otros aspectos relacionales.

Si queréis contactar con Maica o Santi, (y deberíais) podéis hacerlo a través de su web.

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