Gestionar el talento vs gestionar la mediocridad

En cambio, en un equipo en el que el talento es bien recibido e incluso buscado, la gestión requiere grandes dosis de humildad y mucha mano izquierda. El encargado de un equipo heterogénero acepta que no lo sabe todo, y busca rodearse de compañeros excepcionales. Puede resultar complicado en muchas ocasiones: es difícil equilibrar las compensaciones, los egos pueden irse de las manos, puede generarse una dependencia negativa sobre ciertas personas, que a su vez tienen una gran presión por la responsabilidad.

¿Cómo se mide el éxito con este enfoque? Rentabilidad y sostenibilidad, claro; pero además, realización profesional, reconocimiento y compromiso. Un grupo de mente abierta capaz de lidiar con las dificultades de un sistema así, al final del proceso descubrirá que es feliz con su trabajo. Fácil no es, claro, pero desde luego merece la pena.

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